
“Una amenaza inmediata a la privacidad”. Así calificó Privacy International (ONG Inglesa) el nuevo servicio de Google, Latitude, lanzado hace unos días.
Utilizado datos recogidos através de los teléfonos móviles, la herramienta permite saber en todo momento (ya sea en el mismo móvil, en un portátil o en un desktop) donde se encuentran los utilizadores del servicio.
Google rebate las acusaciones diciendo que tubo en cuenta la privacidad de los utilizadores a la hora de crear Latitude y tomó serias medidas de seguridad. Además, si alguien no quiere compartir su posición, solamente tendrá que indicarlo en las opciones del servicio.
La ONG concluyó que por el momento la aplicación “podría ser un regalo para empleadores curiosos, personas celosas o amigos obsesivos. Los peligros para la privacidad y la seguridad son tan ilimitados como la imaginación de aquellos que abusen de esta tecnología”
En mi opinión, Latitude es bastante útil e interesante, por no decir lógico. Empezamos con búsquedas simples, luego imagenes, vídeos, lugares… ¿por que no personas?

No suelo postear sobre tecnología, pero los que me conocen saben: me encanta! Sobre todo si es sobre teléfonos móviles… y si hablamos de Apple, bueno… =)
Esta semana los rumores sobre el nuevo iPhone, que se supone, llegará al mundo este verano, han inundado la web. Se especula sobre las nuevas funcionalidades, tamaños, pantalla, conexión, etc.
La foto que veis arriba es un mockup hecho por un usuario y muestra el nuevo teléfono con un diseño “a la macbook air”. Mas fino, blanco y con una pantalla mas grande, este modelo tendrá capacidad de realizar videollamadas y (algo que me ha encantado) la posibilidad de ver en el mapa, durante la llamada, la posición de la otra persona. Muy al estilo de Google Latitude.
Hay que ir preparando los bolsillos…

Cuando llegué a Portugal, una de las estrategias de comunicación que me llamó la atención fue la del Supermercado Pingo Doce.
La cadena de tiendas, antes considerada de mala calidad, había apostado por un rediseño completo de imagen que reformulaba toda su manera de comunicar. La agencia IARB, responsable del cambio, intentaba de esta forma, hablar con las clases media y alta.
La estrategia: Sinceridad. Con unos spots muy sencillos, pero repetidos miles de veces, la cadena aseguraba que no hacían falta descuentos, tarjetas o promociones… sus precios eran los más bajos. Y punto!
Acabo de venir de hacer la compra del mes en Pingo Doce, y de comprobar que continúan apostando por esa estrategia. El cartel que veis en la imagen de arriba reza “¿Promociones? No, no las tenemos. ¿Y usted, no prefiere saber lo que puede esperar?”.
Las ventas de la cadena subieron increíblemente. Pingo Doce dejó de ser un supermercado para clases bajas y pasó a ser un supermercado gourmet… y las encuestas aseguran: El público confía en esa marca.
Después del salto podréis ver dos de sus spots (en portugués). Entendereis de que hablo.
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